Daño Cerebral Adquirido (DCA) y Terapia Ocupacional

Por Melania Retuerta Ruiz, Terapeuta Ocupacional de Mayores Capacidades

En el Día Mundial del Daño Cerebral Adquirido, desde Mayores Capacidades queremos definir qué es esta condición, qué la causa y cómo podemos hacerle frente.

Daño Cerebral Adquirido y Terapia Ocupacional

Llega octubre, y como cada año, tenemos marcadas en nuestra agenda dos fechas importantes para conmemorar: el Día Mundial del Daño Cerebral Adquirido (26 de octubre) y el Día Mundial de la Terapia Ocupacional (27 de octubre). Con ello, se busca dar visibilidad y generar conciencia en la población general sobre esta patología, así como sobre la labor que desarrolla el terapeuta ocupacional, respectivamente.

¿Qué es el daño cerebral adquirido o DCA?

El Daño Cerebral Adquirido es una lesión producida en las estructuras del cerebro que previamente no estaban dañadas y que se da de manera súbita como consecuencia de un accidente cerebrovascular o enfermedad.

Según datos de la Federación Española de Daño Cerebral (FEDACE), “en España viven 420.000 personas con Daño Cerebral Adquirido. El 78% de los casos tuvieron su origen en un ictus y el 22% restante en traumatismos craneoencefálicos y otras causas”.

Actualmente, el ictus es la primera causa de muerte en España en mujeres (segunda en hombres), la primera causa de discapacidad adquirida en el adulto y la segunda de demencia. Se estima que cada año 120.000 personas sufren un ictus en España, de los cuales un 50% sufren secuelas funcionales o fallecen.

Causas del daño cerebral adquirido

El DCA supone un antes y un después en el día a día de la persona que lo sufre, así como a nivel familiar, social o laboral. Las secuelas (motoras, sensoriales, cognitivas, conductuales o emocionales) que puede desencadenar la lesión afectan de manera directa al desempeño de las actividades de la vida diaria (AVD), a la autonomía y funcionalidad de la persona. Por ello, que exista un proceso rehabilitador adecuado, así como una sociedad concienciada y preparada para acompañar a estas personas, es esencial para facilitar su recuperación e integración en la misma.

Desde el mismo momento en que se produce la lesión, el cerebro inicia un proceso de recuperación; por ello, es necesario comenzar con el tratamiento rehabilitador a la mayor brevedad posible, ya que como indica la evidencia científica actual, la inmediatez en el comienzo de la rehabilitación fomenta y maximiza las posibilidades de recuperación.

¿Qué es la Terapia Ocupacional y cómo beneficia a una persona que ha sufrido un daño cerebral adquirido o una alteración neurológica?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Terapia Ocupacional puede definirse como “el conjunto de técnicas, métodos y actuaciones que, a través de actividades aplicadas con fines terapéuticos, previene y mantiene la salud, favorece la restauración de la función, suple los déficits invalidantes y valora los supuestos comportamentales y su significación profunda para conseguir la mayor independencia y reinserción posible del individuo en todos los aspectos: laboral, mental, físico y social.”

Por tanto el principal objetivo de la Terapia Ocupacional es capacitar a las personas con alguna limitación (ya sea física, cognitiva, emocional, sensorial o social) para que sean capaces de llevar a cabo sus actividades del día a día con la mayor autonomía y calidad de vida posible.

Como anteriormente hemos comentado, cuando una persona sufre una lesión o patología de origen neurológico, puede presentar diversas limitaciones o dificultades que influyen de manera directa en la realización de actividades cotidianas (vestido, alimentación, higiene, trabajo, socialización…).

Terapia Ocupacional ante daño cerebral

Teniendo en cuenta todo lo anteriormente comentado, podemos afirmar que, efectivamente, una persona que ha sufrido un DCA puede beneficiarse en gran medida de una intervención desde Terapia Ocupacional.

El tratamiento de Terapia Ocupacional en patologías de origen neurológico se enfoca en dotar a la persona de herramientas, capacidades y recursos que le permitan mejorar o compensar las habilidades perdidas o deterioradas y fomentar la participación en las actividades de la vida diaria, a través de la ocupación (actividad con significado y motivadora). Se puede intervenir en diferentes contextos y entornos (hospital, domicilio, clínica, exteriores…) en función de las necesidades y los requisitos de la tarea a trabajar.

Pautas esenciales tras sufrir un DCA

Recomendaciones tras un DCA

Prevención

Las personas que han sufrido un ictus presentan un riesgo más elevado de que se de otro episodio. Por ello, con el fin de prevenirlo, es importante seguir las pautas médicas (tratamiento farmacológico, recomendaciones específicas, etc.), así cómo mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio, tener una correcta higiene de sueño y evitar hábitos nocivos (consumo de alcohol, tabaco, sedentarismo…).

Cuidados hacia la persona

La tarea de cuidado de una persona que necesita asistencia a causa de una lesión neurológica es complicada y, al igual que la lesión, se da de manera súbita. El papel de cuidador aparece a la par, sin opción a que exista una preparación para la nueva situación, tanto emocional como a nivel de formación. Por ello, es importante aprender del personal sanitario la realización de actividades básicas (aseo, alimentación, vestido, transferencias…) durante la hospitalización para facilitar la vuelta a casa. No duden en consultar cualquier duda que pueda surgirles, les hará más llevadero el inicio del proceso de recuperación.

Respetar la autonomía de la persona

En ocasiones, cuando cuidamos a alguien a quien queremos, tendemos a la sobreprotección, intentando facilitar al máximo cada tarea que tenga que realizar, y en ocasiones acaba resultando perjudicial tanto para la persona como para el cuidador, quien se encuentra sobrecargado.

Es muy importante que la persona tenga la posibilidad de realizar aquellas actividades que le sea posible, aunque al principio cueste o se hagan de manera parcial, ya que cuanto más activa esté, mayor será la recuperación y menor sobrecarga tendrá el cuidador (no olvidemos tampoco el “cuidarse a uno mismo para poder cuidar”). Es esencial dar oportunidades a la persona de poder hacer, respetando sus tiempos, decisiones y motivaciones.

Vida social

Queda demostrado que una vida social activa favorece la recuperación y mejora el estado emocional, tanto de la persona que ha sufrido la lesión como del cuidador. No debemos tener miedo de consultar y valorar las diferentes opciones para poder mantener las relaciones sociales (en exterior, en domicilio, actividades programadas…) y el cuidado (recursos para el respiro del cuidador). Es importante a pensar en los cambios que se han producido en la vida social de la persona afectada y qué opciones existen para mejorarla. Recomendamos pedir información sobre las diferentes opciones de ocio que existen para estas situaciones.

Como siempre, si te has quedado con preguntas, no dudes en ponernos un mensaje en nuestras redes sociales. También te recordamos que nuestra primera valoración es gratuita y sin compromiso, así que no dudes en comentarnos tu caso por mensaje electrónico o mediante WhatsApp.

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